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  • EL SER QUE SOMOS

     

    La esencia de nuestra existencia, ese hálito que sostiene y motiva nuestro existir, misterioso, indescifrable, está presente en todos los momentos de nuestra vida.

    Esa esencia que nos gesta y nutre, positiva siempre, no resulta fácilmente perceptible desde la miopía humana. Está presente en los instantes de bienestar y gozo y también cuando las cosas no nos van tan bien. Y quizá estos momentos opacos en combinación con nuestra tendencia hedonista nos hace perderla de vista.

    En la vida de cada día hay luz y plenitud y también hay oscuridad y vacío. No todos los momentos ni todas las experiencias son luminosas y felices, y sin embargo son valiosas. Cuando vemos en el mundo tanta pequeñez humana, intereses egoístas, falsedades, incomprensión y envidias, parece difícil reconocer allí lo positivo de la esencia que nos da vida y nos sostiene, y mucho menos interpretarla como algo benévolo. Cuántas veces nos viene esa sensación de que todo es falso, superficial, apariencia, engaño y vanidad.

    En momentos así nos ayudará un pensamiento maniqueo, es mejor existir que no haberlo hecho nunca. Nos servirá así mismo tener presente que sumando las pequeñeces humanas propiciamos una gran ventaja, con todas las pequeñas perspectivas alcanzaremos la visión global de la gran película. Nos servirá, tercer elemento, aceptar que el final de toda secuencia de relaciones ah tenido un histórico desenlace positivo; el bien mayor es la final consecuencia.

    El egoísmo, ver las cosas desde propio punto de vista como si fuera el único o el mejor, es lo que añade a nuestras interpretaciones ese tinte de desazón y derrota. Aún más, ese punto de visión egoísta, confundido con un mecanismo de defensa, nos evita que analicemos con objetividad y terminamos considerándonos víctima de los otros o de la fatalidad misma y que no identifiquemos nuestra propia contribución a las eventuales condiciones de caos.

    Debemos recordar que alguien creó este universo y a nosotros como parte de él. Con sólo ver lo minucioso de nuestro ser nos percataremos de que no somos producto de la casualidad sino de una elaboración deliberada, voluntaria y visionaria que persigue un propósito mayor.

    No venimos de la nada porque la nada nada es y de ella nada procede. Cada uno de nosotros no es nada, sino algo. Nada nos falta para ser algo en vez de nada. Y eso es de un enorme valor.

    Ya desde esta recuperación existencial podremos añadir una culminante reflexión resiliente que nos rescatará de esa escapada del mundo en la que entramos a través de nuestras quejas y lamentos. Todos estamos llamados a vivir como hermanos, esto es, a procurar deliberadamente el bien de los demás, no sólo en una yuxtaposición caprichosa. Concebirnos como grupo, conviviendo, sumando nuestras pequeñas debilidades para resultar así más fuertes.

    Convencidos de esto, lograremos superar nuestro tácito aislamiento del mundo que ejercemos mediante nuestra conducta egótica y monóptica. Nos liberaremos de esa sensación de vacío mientras más lejos nos mantengamos de la superficialidad adentrándonos en lo profundo que implica la genuina y valiosa interrelación constructiva con los otros que maravillosamente representan un ‘yo-mismo’ colectivo a favor de cada uno de los yo que constituyen el nosotros y de todos los nosotros que constituyen la Creación. Creer en un desenlace positivo ulterior es crucial para su misma realización. Creer que la mejor conjugación del ser individual es el plural entusiasta y desprendido es la clave para ajardinar este universo.

     

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    León Mayoral

    Por un México más bueno, más culto, más rico y más justo.

    direccion@leonmayoral.com

  • PARADOJAS DEL NUEVE

    PARADOJAS DEL NUEVE

    El nueve transcurrió más o menos como lo esperaba. Las calles con un flujo muy desahogado para una conducción muy cómoda. La universidad a menos de la mitad, propiciando un ambiente de contemplación y reflexión. El flujo del trabajo normal, pero con muchas menos manos para sacarlo adelante. Más o menos como lo esperaba, un poco de calma después de la tempestad del día anterior.

     

    Esa tempestad, de múltiples escenarios, sin embargo ¡ha dejado tanto para la reflexión! Escribía Hermann Hesse que después de mantener a una persona limitada contra su voluntad, sufriendo ataques de todo grado y manteniéndola en continuo estrés, una vez liberada de su situación, no podemos esperar que se comporte de manera ejemplar conforme a las normas de la comunidad a la que pertenecemos. Por el contrario, ella se mostrará violenta, tomando revancha y con arrebatos inesperados buscando de alguna manera externar su queja como una catarsis y exigir con mano propia la justa reparación que imagina desde su perspectiva.

     

    Es posible que este mecanismo sea el que se está verificando en estos momentos en la sociedad. Escuchaba que las mujeres están hartas. Sí, así parecen mostrarlo los actos y conductas que presenciamos. Curioso, el Poder Judicial primero, la Iglesia después. Pareciera ser un adolescente que en un arranque de lucidez opaca reclama primero al padre y luego reclama a la madre.

     

    Pero ese adolescente deberá también reflexionar sobre su propia actuación y connivencia. Desde hace años guardo en mi memoria una sorprendente escena donde la madre instruía al hijo después del desayuno diciendo: ‘deja esos platos en la mesa, no los levantes; ya tendrás una vieja que lo haga por ti.’ Nos recuerda Kant que todo ser humano ha sido educado por otro ser humano que a su vez ha sido educado por otro ser humano… y así desde el albor de los tiempos hasta el final de éstos.

     

    Estoy convencido de que el tema no se trata de hombre y mujer, sino del ser humano. Hemos ido dejando los valores  de lado. Hemos ido retirándonos de las fuentes que los proveen. Aduciendo a lo pragmático, hemos ido retirando de nuestra vida las fuentes generatrices de los valores morales y éticos, justamente los que nos permitirían una visión de consciencia, valoración y -por ende- respeto hacia los otros, con el resultado de una mejor comunidad en convivencia.

     

    La educación es primero. La educación a nuestros hijos, sí; con nuestro ejemplo, sí. Pero todo ha de iniciar con nuestra propia educación, con nuestra propia consciencia. Dios puso a tu cargo algo muy importante y eres tú, cantaba Facundo Cabral. Los actos y conductas están en nuestra libre decisión. Y el cambio puede ser inmediato si ante la próxima situación, conscientes de perseguir el bien mayor, elegimos nuestra acción mediante nuestro libre albedrío y optamos por la mejor conducta de entre las posibles. Tenemos edad ya de discernir entre lo bueno y lo malo. Sabemos qué es mejor, gritar o hablar, insultar o escuchar, destruir o embellecer, dar un buen ejemplo o dar uno malo. Lo que hagamos, una cosa u otra, tendrá consecuencias diferenciadas. La vida sigue estando en nuestras manos.

     

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    León Mayoral

    Por un México más bueno, más rico, más justo y más culto.

    direccion@leonmayoral.com

    https://www.expreso.com.mx/seccion/expresion/e-comunidad/162000-paradojas-del-nueve.html

  • Los tiempos de la mercadotencia

    Los tiempos de la mercadotencia

    Algo va cambiando continuadamente en el mercado, a veces imperceptiblemente, pero cambia de manera constante en sus condiciones:

    + Los valores clásicos van siendo reemplazados por otros nuevos e impredecibles.

    + La tecnología va convirtiendo en anticuados los “nuevos” productos. El 94% de todos los científicos que han existido en el mundo viven todavía hoy.

    + Los “nuevos” productos proliferan sin límite (3,000 referencias nuevas cada año en alimentación).

    + Constante aparición de nuevos medios de comunicación (más medios y menos audiencia por medio) que tratarán de llegar a un consumidor que empieza a comprar de diversos modos: teléfono, correo, tiendas, Internet, …

     

    En el mercado cambia también con respecto a uno de sus principales protagonistas, el consumidor, el que toma decisiones también está cambiando:

    + Entre 4 y 10 personas influyen o deciden una determinada compra en una empresa.

    + Hoy día, la media de edad a nivel global es 30,4 años.​ En países como Uganda, la media de edad es de cerca de 15 años; en países europeos la media es de 46 en España, 56 en Alemania y Francia.

    + El consumidor exige cada vez más una respuesta a la medida de sus necesidades.

     

    Estos cambios, que pueden tener un carácter estructural, nos imponen acciones alternativas. Como comercializadores nos vemos empujados a crear nuevos canales de distribución para llegar a sus mercados objetivo. Como productores nos vemos obligados a reducir la dependencia de distribuidores y mayoristas.

    Los negocios en lo individual se ven impelidos a:

    + Cualificar sus productos frente a los de su competencia.

    + Conocer más profundamente a los clientes actuales y a sus clientes potenciales y, por tanto, sus necesidades.

    + Acercarse a ellos y crear una relación de confianza.

    + Convertir al comprador en cliente y a éste en amigo. Con esto se logra la prescripción suya ante sus conocidos sobre la experiencia de uso del producto o servicio.

     

    Conducirnos de esta manera nos ayudará a crear y cultivar una relación de largo plazo. Esto es conveniente porque cuesta más conseguir clientes nuevos que mantener a los actuales. Y esto es doblemente conveniente porque los clientes actuales nos atraerán a otros clientes a su vez.

     

    Es objetivo de la mercadotecnia estimular razones y sentidos para provocar una relación duradera merced a un intercambio de bienes. Aspirando siempre a algo mejor, el intercambio debe ser el mejor posible, el mayor bien para todos.

     

    Para resolver esto, la mercadotecnia siendo una iniciativa empresarial, debe enfocarse en tres tiempos: antes, durante, después. Estos tres tiempos resumen en un trío de palabras la relación transversal empresa-cliente.

     

    Antes. Este tiempo se refiere a qué hacer previo a que la gente venga a comprar, que hacer para provocarle esa conducta a favor de nuestra propuesta.

     

    Durante. Período donde nuestras acciones propiciarán que la experiencia de compra de nuestro prospecto sea agradable y memorable.

     

    Después. Reposo de nuestra interacción, pausa dinámica empero. Comunicación tácita o explícita que refuerza nuestra imagen post venta; refuerzos significantes que complementan el cumplimiento de nuestra promesa de beneficio; mecanismos que catalizan la repetición de compra; razones para la extensión de la recomendación.

     

    Antes, durante, después. Los tres tiempos de la mercadotecnia. Con acciones visionarias y precisas en cada uno aseguraremos la continuidad cotidiana de nuestro emprendimiento.

     

     

     

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    León Mayoral, consultor de mercadotecnia y publicidad desde 1985

    Licenciado en Mercadotecnia por el Tecnológico de Monterrey.

    Master en Comercio Exterior Escuela de Administración de Empresas, Barcelona.

    Master of International Management Escola Superior d’Administració i Direcció d’Empreses, Barcelona.

    Consultor Certificado CONOCER.

    Doctorado en Educación Universidad Durango Santander.

    direccion@leonmayoral.com

     

     

    https://www.expreso.com.mx/seccion/expresion/e-comunidad/130441-los-tiempos-de-la-mercadotecnia.html

     

     

  • La atención a la acción

    La atención a la acción

    Ser capaz de poner la atención donde está la acción es una cualidad de lo más necesaria. Para algunas profesiones es realmente crucial. Para el ejercicio de la Mercadotecnia, para el ejercicio de la Medicina, para el verdadero ejercicio de la Enseñanza, esta cualidad es indispensable; sin ella el profesionista estará como dislocado, imposibilitado de acciones pertinentes y relevantes, porque nunca estará en el momento correcto.

     

    Decía Johan Sebastian Bach, ante la pregunta que le hacían sus admiradores sobre su secreto para ejecutar tan excelentemente en el difícil clavecín, “es fácil, se trata sólo de poner el dedo justo en la tecla justa en el momento justo”. Bien, pues tal facilidad no sería posible si uno no ejerce se capacidad de mantener la atención donde está la acción.

     

    Esta cualidad nos posibilita ver lo que ocurre y, haciéndonos preguntas correctas, capacitadoras, lograremos entender qué es lo que está ocurriendo. Descubriremos así el problema que enfrentamos, su génesis, su naturaleza, su estructura y, así, podremos entonces idear la forma de resolverlo. Sólo si sabemos ver bien, conoceremos los recursos de que disponemos para solucionarlo, estructuraremos un plan de acción, nos conduciremos por él y terminaremos solucionando ese problema por el cual nos llamaron.

     

    Mi profesión, consultor de mercadotecnia, tiene un segundo nombre, resolvedor de problemas. Creo que algunas profesiones gozan también de ese segundo nombre. Y digo gozar porque es verdaderamente un gusto colaborar para resolver algún problema de una empresa. Quienes nos dedicamos a ello sabemos que cada vez que logramos dar soporte a un empresario y su grupo humano hacia la mejor cristalización de sus ideales, estamos contribuyendo a la edificación de un México mejor, con empresas dignas y fuertes, creando riqueza honorable y bien habida, en favor de las naturales necesidades de ciudadanos y sus familias, participando en la justa distribución de estos tesoros mensuales.

     

    Conveniente me parece aclarar por qué utilizo el término problema. Siempre estamos enfrentando situaciones desconocidas, ¿cierto? Condiciones que no conocíamos y cuya solución y resultados sólo podemos soslayar e intuir, pero no asegurar. Eso es un problema, una situación desconocida que, afortunadamente además, estimula nuestro intelecto, nuestro entusiasmo y nuestra creatividad para proveer una salida y feliz resolución, tal como se espera de nosotros.

     

    Todo empieza en poner atención donde está la acción. Darnos cuenta de los componentes del problema, los elementos que componen la situación, los factores que integran el conjunto, su sistema de relaciones, sus vectores de influencia, los emisores de energía, los generadores de conflicto, las coyunturas y sus consecuencias, los medios de conexión, los recursos al alcance, y un estimulante etcétera. Sólo si tenemos desarrollada nuestra capacidad de atención podremos ver y descubrir el mecanismo de cada situación y resolverla a favor de la mejor versión que se espera.

     

    Esa cualidad, la capacidad de poner la atención donde está la acción, es necesario, es posible y es justo desarrollarla.

     

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    León Mayoral

    Por un México más bueno, más rico, más justo y más culto.

    direccion@leonmayoral.com

    https://www.expreso.com.mx/seccion/expresion/e-comunidad/153531-la-atencion-a-la-accion.html?fbclid=IwAR0iBgqzzoZ4aH-NMbWUSQJBfupBVbY4xaaDUIKqwDVpN0So5NtM1kORIWs