Autor: lmwebmaster

  • LAMENTO UNIVERSITARIO

    LAMENTO UNIVERSITARIO

    Te piden que te esfuerces para alcanzar el éxito. Te piden que te pulas… y la fricción pule: pules las piedras y siguiendo sus instrucciones las conviertes en ojivas. Pules las plantas y siguiendo sus instrucciones las conviertes en lanzas. Te pules a ti mismo y siguiendo sus planes te conviertes en un soldado, aparentemente tenaz, ciertamente enajenado… incluso de ti mismo.

    Ellos te piden que no seas tú y estarán felices de que no seas tú, porque si no eres tú, no serás feliz; y no siendo feliz, no podrás dar respuestas… y no dando respuestas no generarás ninguna propuesta… y sin propuestas no serás creativo… y no siendo creativo no crearás nuevos caminos…

    A ellos no les interesan los nuevos caminos; se han repartido ya el mundo y no estuviste incluido en el reparto.

    De ti quieren sólo tu carne de cañón, que estimulan con promesas pequeñas, jamás cumplidas. De ti sólo quieren a alguien a quien utilizar para sus fines. ¿Quiénes son ellos? Gente que eligió el mal. Gente que eligió la sombra. Podría ser tu amigo de al lado; tu maestro; tu propio padre; aquel empresario; podrías ser tú mismo.

    Me resulta curioso cómo has ido haciéndoles caso. Tú no eres tú; cada vez eres menos tú…

    Si eres estudiante, ¿no deberías estudiar? Pero no estudias, sólo ocupas un lugar, un pupitre; no lees libros, no aprendes…, se nota porque no cambias y sigues así, desperdiciando. No cumples, no asistes, no haces tareas…

    Eres estudiante y no estudias. No eres tú. No pareces interesado. Vienes aquí a pedir fórmulas conocidas para resolver las cosas de manera inmediata. Fórmulas de otros, bocadillos masticados… por otros.

    Te has perdido. En una institución fundada para descubrir la verdad trascendente de las cosas, tú buscas la magia de lo inmediato, de lo que no requiere de esfuerzo. No eres tú.

    Eres una persona, ¿no deberías ser lo que en esencia una persona es? Esfuerzo. Aprendizaje. Colaboración.

    Se requirió de esfuerzo para hacer que nacieras, pero tú ya no te esfuerzas, pareces huir de lo que implique trabajo. No estás interesado. Para aprender se requiere de esfuerzo y tú no realizas esos actos de aprendizaje (visión, plan, estudio, práctica, registro, tabulación, análisis, comparación); cosas que requieren de gran esfuerzo y concentración. Pareces no estar interesado.

    Tú no colaboras con los otros; ¿has creído que resolverás la vida tú solo? No te das cuenta de que la vida es gremial, colaborativa, en evolución constante, en un cambio continuado hacia la mejora. Pero no mejoras. No eres tú.

    Qué bueno sería que pensaras que si no eres tú, nunca florecerás… y ellos estarán contentos y cómodos en su trono. La paradoja, lo irónico es que ellos no pueden forzarse, se necesita de tu voluntad… y pareces haber cedido.

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    León Mayoral

    Publicitario miembro de ASPAC

    Por un México bueno, culto, rico y justo.

    direccion@leonmayoral.com

     

  • EL HOMBRE Y SU CONDUCTA

    EL HOMBRE Y SU CONDUCTA

    Erich Fromm, en su interesante libro “Y seréis como dioses” reflexiona acerca del hombre y su conducta. La independencia no se logra –afirma- sólo por dejar de obedecer a los padres o al estado. Independencia no es lo mismo que desobediencia.

    La independencia es posible solamente si, y según el grado en que, el hombre asume activamente el mundo, relacionándose y así se hace uno con él. No hay independencia ni libertad a no ser que el hombre llegue a la etapa de la completa actividad y productividad interior.

    Preciosa reflexión que nos plantea una forma enteramente más positiva de ser independiente, sumarnos al trabajo humano por un mundo mejor.

    En otra parte del libro habla del descanso, apoyándose para ello en la observación del Sábado judío. El “descanso”, en el sentido del Sábado tradicional –señala Fromm- es muy distinto del descanso definido como no trabajar o no hacer un esfuerzo; de una manera similar paz, en la tradición profética, es algo más que la mera ausencia de guerra: expresa armonía y plenitud.

    El Sábado el hombre cesa completamente de ser un animal cuya principal ocupación es luchar por la supervivencia y mantener su vida biológica. El Sábado el hombre es un hombre pleno, sin otra tarea que la de ser humano. En la tradición judía el trabajo no es el valor supremo, sino el descanso, el estado que no tiene otro propósito que el de ser humano.

    Hay otro aspecto del ritual sabático que es importante para su comprensión. El Sábado parece haber sido una antigua fiesta babilónica, celebrada cada séptimo día del mes lunar, destinada al duelo y autocastigo. Para los judíos, en cambio, no era un día “malo” sino bueno; era lo opuesto, un día de alegría y de placer. El comer, beber y el amor sexual han caracterizado al Sábado judío durante los últimos dos mil años, un día de libertad y de alegría.

    Saturno, en la antigua tradición astrológica y metafísica, simboliza el tiempo; y tiempo significa muerte. En cuanto el hombre es como Dios, dotado de alma, con razón, amor y libertad, no está sujeto al tiempo ni a la muerte. Pero en cuanto es un animal con cuerpo sujeto al la naturaleza, es un esclavo del tiempo y de la muerte.

    Ambos pensamientos, el primero sobre la independencia basada en el trabajo productivo y el segundo, sobre ese descanso positivo, lleno de libertad, razón y amor, resultaría muy beneficiosos incorporarlos conscientemente a nuestras vidas cotidianas. Sólo así podremos edificar ese México bueno que todos queremos.

     

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    León Mayoral

    Publicitario miembro de ASPAC

    Por un México bueno, culto, rico y justo.

    direccion@leonmayoral.com

     

  • AGUA Y ESPÍRITU

    AGUA Y ESPÍRITU

    Hace veinte siglos un israelita ejemplar dijo: “el que no nazca de agua y de espíritu no puede entrar
    en el reino de Dios”. Esto causó una inquietante polémica que dura hasta hoy. ¿Cómo podría uno
    nacer siendo ya mayor? ¿Podría acaso volver uno al seno materno y nacer de nuevo?
    Reflexionaba sobre esto y pensé encontrar un cierto entendimiento. ¿Es posible renacer? Sí, como
    la hierba misma que arrancada vuelve a crecer. ¿Es posible renacer voluntariamente? Sí, como el
    mismo Prometeo y su victimario Fénix, ambos se renuevan en su naturaleza terrestre; como la idea
    continua que proviene mejorando la anterior, obsoleta; podemos renacer enmendando lo pretérito y
    visionando lo porvenir.
    ¿Y qué de esa agua y ese espíritu? ¡Enigmáticos llamados! Primero el agua, luego el espíritu.
    Primero Juan el Bautista, enseguida Jesús el Salvador. Primero lo natural, lo limpio, lo vital; después
    lo sobrenatural, lo proveyente, lo trascendente. Primero el que bautiza, después el que salva.
    Primero reconocer los entuertos propios; después tomar el nuevo rumbo hacia lo mayor.
    Primero mejorar el individuo, luego sumarse al proyecto mayor. Primero corregir lo actual, después
    buscar lo ideal. Primero limpiar las propias tareas cotidianas; luego sumarse a la edificación del
    proyecto mayor. ¡Es claro! Si el individuo está mal, mal estará todo lo que toque. Primero el agua,
    luego el espíritu, así de simple.
    Ese fluir, ley esencial de la vida, puede verse también en la jesusiana afirmación: “si el grano de trigo
    no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto”. Esto es entendible y
    evidente. La pretensión gramínea de seguir siendo semilla sería una contradicción con la esencia de
    la vida.
    En lo humano, este llamado a la renunciación -¡de beneficios tan claros!- es socavado a diario por
    los mensajes publicitarios: “Dale rienda suelta a tus sentidos…”, “Si es tu voluntad, sólo hazlo…”, “Sé
    tú, que te valga…”; mensajes que incitan al egotismo y no a la renunciación. Curiosamente la misma
    publicidad es un ejemplo del beneficio de aquel llamado de renunciación: si un anuncio llama la
    atención sobre sí mismo no es un buen anuncio. Ha de llamar la atención sobre el producto que
    anuncia y no sobre sí mismo.
    Los griegos Esquines y Demóstenes arengaban al pueblo a marchar contra el macedonio Filipo. El
    primero lograba que la gente elogiara sus discursos; el segundo, en cambio, lograba encender a los
    griegos contra Macedonia. Esquines llamaba la atención sobre sí mismo, Demóstenes lograba mover
    el alma de su auditorio.
    Quien se sirve a sí mismo, no sirve, detiene el flujo natural de la vida que siempre fluye hacia
    adelante y no se detiene. “El que ama su vida, la pierde; y el que delezna su vida en este mundo, la
    guardará para una vida eterna.” Palabras de Jesus, el cristo, que tienen mucha aplicación –incluso-
    aquí en lo mundano de nuestros negocios.
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    León Mayoral
    Publicitario miembro de ASPAC
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    direccion@leonmayoral.com

  • LITTLE STEPS, BIG HEARTS, WORLDWIDE PEACE

    El pasado viernes viví algo especial. Hacía tanto que no experimentaba una sensación así que la emoción reverberó en mi interior por horas y horas. Ahora mismo, casi una semana después, esos sentimientos los traigo a flor de piel arrancándome suspiros aún. 

    Sucedió en una Escuela, en el William Shakespeare, una institución que aún no llega a dos décadas de vida, pero que vive con intensidad la vocación que ejerce, la Educación.

    Tuvieron una feliz ocurrencia, organizar un desfile para conmemorar el nacimiento de la ONU y convocaron a sus familias de Preescolar a sumarse a una caravana de vehículos que a través del Bulevar Morelos llamaron la atención de la ciudad con cláxones simpáticos y el agitar de banderas de todos los países del mundo, en una colorida marcha que sorprendió a una ciudad acaso ensimismada con sus propias y locales preocupaciones.

    El cortejo atrajo la atención y despertó la simpatía de transeúntes y conductores que se “sumaron” a la comitiva al momento de responder con sus bocinas o vocear saludos a la infantil comparsa.

    Las pequeñas voces a penas se escuchaban gritando “Peace on earth” y “Peace is possible”, mientras saludaban con sus manitas a los sorprendidos espectadores. Y, sin embargo, su mensaje tenía, sí, una enorme fuerza estentórea que llegaba a cada corazón que se encontró en su recorrido.

    La procesión bajó desde el norte, ubicación del Colegio, hasta el puente del Morelos y volver sobre su marcha en un breve pero simbólico recorrido que sacaba de sus recintos escolares el llamado a la paz y lo depositaba en las calles diseminando la invitación.

    El final fue mayúsculo. Vueltos al punto de partida, a los padres les esperaba una propia sorpresa. Tres o cuatro mesas con manteles blancos a guisa de presidium en sana distancia, maestras y directivos de la institución presidiendo y una organización logística sencilla que fue ordenando los autos en una especie de auditorio vehicular.

    Las palabras de una Maestra, Luzma, llenaron los altavoces invitando a la consciencia de que la paz no se da sola, sino que necesitamos construirla entre todos, reconociendo con alegría el valor de la existencia que la Creación nos da.

    Luego, la cereza del pastel. Una niña, pequeña en años, pero grande en carisma, Victoria, con un toque de profunda ternura y plena convicción, invitando a todos a “respect each other” y también “peace is possible”, en un claro inglés y con un lenguaje expresivo que ganó a todos los presentes.

    Cerré, invitado como delegado de la Carta de la Paz, repitiendo la invitación de la Maestra Luzma y de la pequeña Victoria, a iniciar esa tan deseada paz en nuestro hogar, en nuestro corazón, imponiendo a nuestra conducta de hábitos el deseo manifiesto de nuestro corazón por esa paz que hay que edificar día a día con nuestros pequeños pasos, o en palabras de William Shakespeare, little steps, big hearts, worldwide peace.

     

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    León Mayoral 

    Publicitario miembro de ASPAC

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