Autor: lmwebmaster

  • CONOCER EL CEREBRO, VIVIR MEJOR

    CONOCER EL CEREBRO, VIVIR MEJOR

    Cómo ha aportado la neurociencia para el mejor conocimiento de nuestro cerebro y por tanto, del ser
    humano. Este conocimiento aplica, sorpresivamente a nuestro día a día.
    Recientemente, por razones académicas, tuve oportunidad de revisar la conferencia “Conocer el
    cerebro para vivir mejor”, que impartió Facundo Manes en la serie ‘Aprendamos juntos’ que patrocina
    BBVA. Realmente excelente. La conferencia se puede ver en Youtube en esta liga:

    Quienes nos dedicamos a la estrategia y comunicación empresarial podemos beneficiarnos mucho
    de estas reflexiones que nos previenen sobre el tema de la creatividad. Si estás esperando que
    llegue esa idea genial, podrías esperas toda tu vida, nos dice el científico, pues ésta no llegará sin
    una previa preparación propiciatoria, y ésta podría tomarnos años, pues requiere de un proceso de
    incubación. La inspiración es para amateurs, asegura, no debemos estar esperando una idea
    milagrosa que resuelva nuestra vida.

    Para lograr concebir la gran idea nos servirá incluso el descansar nuestro cerebro y mantener un
    entorno sano. Es necesario proteger nuestro cerebro y preservar las mejores condiciones para él. Y
    esto lo podemos lograr rodeándonos de personas positivas y afectivas. Manes realmente me ha
    sorprendido con ‘recetas caseras’ para la creatividad: socializar, hacer ejercicio, ser altruista, tener
    empatía con otros, tener un propósito en la vida y una buena alimentación. Ser sano alimenta a
    nuestro cerebro, éste recibe estas recompensas y nos devuelve a su vez la recompensa de una gran
    idea.

    La creatividad es algo que se tiene que trabajar por años, nadie lo logró de la noche a la mañana.
    Hay un proceso antes de las ideas, se necesita de preparación, incubar la información, pensar
    constantemente, acaso obsesivamente, en algún tema de nuestro interés. A decir del científico, los
    pensamientos obsesivos sobre un tema refrescan las ideas.
    La educación, afirma el ponente, es una de las bases más importantes en la vida de las personas.
    Siendo las personas seres sociales, nuestro cerebro se ejercita al convivir con otras personas. Eso
    es lo que sucedió con nuestros antepasados, reforzaron su cerebro gracias a socializar con otras
    personas.

    Tal vez en este sentido van las crecientes quejas que comienzan a levantarse en el contexto del
    confinamiento que estamos atravesando. El aislamiento es más peligroso que la drogadicción, el
    alcoholismo, el estrés, afirma Manes. La cuarentena impone como mandato el aislarnos, pero incluso
    antes del confinamiento el aislarnos en nuestro mundo virtual ha sido algo muy común, aunque no es
    nada sano para nuestro cerebro.

    En cambio las cosas que nos ayudan a mantener un cerebro sano y activo es tener vigente y activo
    nuestro propósito de vida, ponernos metas y estar atentos a todas las situaciones que nos rodean.
    Sencillas consejas que nos aseguran que con esto podremos ser más felices.
    Evidencias científicas sustentan la afirmación de que el sólo hecho de mantenernos atentos a las
    cosas y personas que están a nuestro alrededor nos ayuda a vivir más felices.
    Lo dicho, breves consejas, reflexiones hondas, tareas simples, sencillez que transforma. Cincuenta y
    cinco minutos de ciencia profunda que se bebe con naturalidad.
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    León Mayoral
    Publicitario miembro de ASPAC

    Por un México bueno, culto, rico y justo.
    direccion@leonmayoral.com

  • TRES MUST HOY

    TRES MUST HOY

    Muchos son los desafíos y retos que hemos enfrentado en este atípico año. Hemos visto cómo ha
    impactado la tecnología forzando la transformación y digitalización de las organizaciones
    impactando los procesos de gestión empresarial. Hemos visto cómo se ha
    transformando significativamente y sin importar el sector, la manera en que hacemos y llevamos los
    negocios.

    La llamada nueva normalidad presenta un reto muy fuerte para el mercado mexicano,
    particularmente para la empresa mexicana, y no cabe duda de que seguirá presionando nuestra
    realidad para transformar nuestra manera de trabajar en los próximos años.

    En este escenario el foco de la tensión no es el consumidor mexicano. Éste no tiene ni tendrá
    problemas para abastecerse de lo que necesite, pues empresas locales (o extrajeras que
    aprovecharan una eventual oportunidad) se lo proveerán.

    No es el mismo escenario para la empresa mexicana sentada al otro lado de la mesa. Ésta se verá
    exigida, y de hecho ya lo es, de tres atributos:

    1. La incorporación definitiva de la tecnología en la gestión y promoción de los negocios. Se impone
    un salto inmediato hacia la adopción de tecnologías de la información y la comunicación que facilitan
    la interacción y relación de una empresa y sus clientes, sí, pero que requiere de un mood especial y
    de un soporte concreto; inversión en tecnología, sí, pero también capacitación para el mejor uso de
    ésta; habilitación técnica, sí, pero también sensibilidad y criterios nuevos que consideren toda la
    información que siempre se está generando en una interrelación comercial.
    2. El manejo y uso de la información generada. La cotidiana conducta de los públicos de una
    empresa y la interacción con ellos genera siempre gran cantidad de información, incluso cuando esa
    actividad se detiene. La empresa mexicana se ve exigida también a aprender a manejar esa
    información continuamente generada en la escena comercial cotidiana. ¿Cómo convertir todo en
    información? ¿Cómo registrarla? ¿Cómo interpretarla? ¿Cómo cambiar el criterio de decisión
    habitual para incorporar a la información como algo habitual y crucial?
    3. El uso experto y la ejecución atinada. La empresa mexicana se verá exigida también, a elevar los
    estándares de desempeño tanto en lo operativo como en lo comercial. El saber aumenta el
    desempeño. La curva del aprendizaje tiende siempre a la vertical. Si la empresa mexicana se detiene
    en este camino, la extranjera llegará a ocupar su lugar. La empresa mexicana no puede permitirse el
    lujo de dedicar todo el tiempo para ella aprender internamente la manera de manejar la información y
    ejecutar con acierto. Deberá acudir de inmediato a los ya conocedores, a los manejadores de la
    información e incorporar su saber de manera inmediata, pues el enemigo (la competencia extranjera
    entrenada en escenarios exigentes y propicios) acecha ya.
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    León Mayoral
    Publicitario miembro de ASPAC
    Por un México bueno, culto, rico y justo.
    direccion@leonmayoral.com

  • MARCA, IMAGEN E IDENTIDAD

    MARCA, IMAGEN E IDENTIDAD

    Podemos cambiar la fórmula de un producto, su color, empaque, precio y posicionamiento, pero no su nombre sin vernos obligados a comenzar de nuevo. En esta afirmación tan contundente es contundente y encierra la gran fuerza de la marca.

    Deslindemos los conceptos de marca, imagen, identidad para que teniendo claros sus significados y elijamos mejor nuestros movimientos en esa continuada contienda estratégica de contenidos hacia los públicos meta. 

    Tendemos a simplificar que una marca es un producto con valor agregado, un servicio que se ofrece al público de parte de una marca, acogidos bajo la heráldica de una empresa. En general suelen utilizarse los términos producto y marca como si fueran sinónimos, pero no lo son en absoluto.

    Para empezar, siguiendo a Philip Cateora, debemos diferenciar entre producto físico y su uso -componentes esenciales de una oferta al mercado- y los significados producidos en la mente de la gente mediante otros grupos de elementos, los de empaque y los de soporte.

    El desarrollo de un producto es sólo una parte del desarrollo de una marca. El producto es la parte tangible del bien. La marca incluye al producto, sumándole el valor agregado de publicidad, promociones, merchandising; en general, el resultado de toda la información registrada en la mente de los consumidores acerca de ésta y que proviene de su experiencia, conversaciones con otros consumidores, su empaque, servicio, y toda comunicación y mensaje recibido, modificada por la percepción, creencias previas, normas sociales y memoria de cada persona individual y del grupo social en conjunto.

    A esto llama Geoffry Randall, autor de temas de branding, la imagen de marca, la idea remanente en la mente del consumidor.

    Y aunque podría resultar confusa o poco formal esa imagen de nuestra marca, y no ser quizá la que pretendemos, siendo una realidad, deberemos aceptarla y trabajar con ella, y acaso modificarla si nos resultara inconveniente. 

    Un producto puede ser imitado -y hasta con buenos resultados- pero una marca es algo único, inimitable. Lo vemos en los refrescos, su elección está regida por la imagen de la marca y no en su desempeño (recordar el blind-test de Pepsi y Coca, ese sí medía el performance del producto).

    Una marca conlleva un significado, contiene una carga semántica evocando pensamientos asociados y estimulando la aspiración o deseo por alcanzar algo. Una marca es como una persona, algo único e irrepetible. Con esto llegamos a la identidad de marca. ¿Qué es?

    La identidad de marca es lo que transmitimos al mercado, lo que controlamos en nuestros mensajes, lo que pretendemos que la gente perciba, comprenda y acepte como la esencia y expresión de nuestra marca.  

    La identidad de marca resulta más clara y fuerte cuando todos los aspectos son coherentes y armonizan entre sí. Si estos aspectos no chocan unos con otros y contribuyen a formar un conjunto lógico y coherente, estamos en camino a construir esa imagen de marca asimilada a la identidad que pretendemos de nuestro producto, algo sinergético donde el todo es más que la suma de sus partes.

    La elección entre distintas marcas dependerá entonces de la impresión total que cause y de la imagen que quien compra tiene de cada una de ellas, pues toda conducta es producto de una determinada idea. La mercadotecnia más eficaz será, pues, la que agregue valor a una marca, el conocido add value, a través de construir una imagen adecuada en la mente de sus públicos.

     

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    León Mayoral 

    Publicitario miembro de ASPAC

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    direccion@leonmayoral.com

  • LA NUEVA NORMAL

    LA NUEVA NORMAL

    Llama mi atención que muchas personas y medios hablan de “la nueva normalidad” como algo que ya llegó y se instaló ya en nuestras vidas. Como si fuera un viajero esperado -indeseable o no- cuya llegada inminente se hubiera verificado. Como si con un arrebato soberano desmontáramos la mesa con todo su equipamiento y utensilios y tendiéramos un nuevo mantel y una nueva vajilla de insospechado diseño.

    No obstante, nadie podría definir esa nueva normal que, dicen, llegó.

    Se referirán, acaso, al hemibrassier que imponen a nuestro rostro con función más soterrante y menos profiláctica? O, tal vez, a los guantes usados y sobreusados que lejos de prevenir contagios acumulan más y más suciedad? O, quizá, a la “sana distancia” mantenida sólo en apariencias?

    Toda esta pandemia y cuarentena no tiene un claro fondo, enturbiado su contenido con hiperinformación, intenciones opacas entrecruzadas y absurdos y dudas razonables abiertas. La incapacidad de las pruebas PCR para determinar ningún virus; el tamaño del coronavirus que físicamente le impide flotar en el aire; su poca virulencia y morbilidad; los registros de mortandad alterados; la tentación del poder de control sobre la población.

    Tantas cosas que no tienen respuesta y que se van cubriendo rápidamente de un sedimento con textura de moda y presión de grupo. Tantas preguntas sin respuesta.

    Prefiero ver esa nueva normal con ojos positivos, dado que es un fenómeno real en el entorno. Prefiero definirla como un cambio de consciencia, donde el confinamiento ha generado varios beneficios muy claros.

    El ritmo laboral que por décadas resquebrajó y casi sepultó la cantilena hogareña, que finalmente se rinde y aquella resurge, vigorosa, constante, lozana. De haber prácticamente ninguna, ahora tres comidas al día juntos toda la familia. La mamá llamando a comer y todos poniendo pausa a sus reuniones y acudiendo a la mesa a bendecir y compartir los alimentos. ¡Maravilloso!

    El ejercicio -obligado, sí; pero valiosísimo- de depurar los bienes y posesiones, los hábitos y costumbres a favor de lo frugal y verdaderamente necesario. Hay poco dinero? Bien, pues a gastar mejor y con más conciencia. ¡Fabuloso!

    El enriquecimiento personal mediante cantidades de webinars que han estado inundando la red. ¡Pura fortuna!

    El uso práctico de las videollamadas en grupo hacia familiares, hacia alumnos y hacia clientes, haciendo más eficiente nuestro tiempo y esfuerzo. ¡Todo un portento!

    Y ese acercamiento evidente de cada docente a sus alumnos mediante los chats asociados a clase. ¡Cercanos como nunca antes!

     

    Qué es, pues, la nueva normal que nos llega? Se antoja un fast-food vencido por un slow-food. Me parece que en esa definición apenas esbozada, habremos de incluir familia, cercanía, tolerancia, inteligencia, cariño, sinceridad, reflexión, confianza y visión.

     

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    León Mayoral

    Publicitario miembro de ASPAC

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